ALREDEDOR DE MARCILLA

A poca distancia de Marcilla encontramos muchos lugares dignos de ser visitados. Para una vista de varios días se puede trazar un itinerario no demasiado largo para visitar sugerentes y variados emplazamientos.

La situación geográfica de nuestra localidad la convierte en un lugar excepcional desde donde poder moverse. Fijando Marcilla como centro uno puede desplazarse cómodamente a otros lugares de la Comunidad Foral de Navarra o de la zona norte de España. Las comunicaciones para automóvil y  tren son excepcionales con lo que cualquier desplazamiento es plácido.


PAMPLONA

A 60 kilómetros de Marcilla, se encuentra Pamplona, capital de la Comunidad Foral de Navarra. Una ciudad abierta y moderna con innumerables alternativas de ocio. Es conocida mundialmente por las Fiestas de San Fermín (7-14 de julio), pero más allá de esta fiesta con mayúsculas, la vieja Iruña tiene muchísimo que ofrecer al visitante. Un paseo por su casco histórico, acompañado de unos típicos “pintxos” es una delicia en cualquier estación del año.


OLITE

A poco más de 20 kilómetros de Marcilla, encontramos la localidad de Olite, conocida por su impresionante castillo/palacio. Además, todo el centro de la villa ofrece un conjunto arquitectónico e histórico digno de ser disfrutado.


PARQUE NATURAL DE LAS BARDENAS REALES DE NAVARRA

A 40 kilómetros de Marcilla, aparecen imponentes las Bardenas Reales, Parque Natural y Reserva de la Biosfera.  Un paisaje semidesértico de 42.500 hectáreas que sorprende a cada visitante por su desnuda e inhóspita belleza. Su impactante apariencia la ha convertido en localización de decenas de películas (007, el mundo nunca es suficiente, The counselor, etc.) y series (Juego de Tronos).


TUDELA

40 kilómetros separan Marcilla y Tudela, segunda ciudad en importancia de Navarra, capital de la Ribera. Tudela es una ciudad para recorrer a pie, en la que el encuentro con la historia se combina con lo mejor de la buena mesa. La verdura de la zona ha adquirido fama internacional por su calidad y sabor.


MONASTERIO DE LA OLIVA

Escasos 25 Kilómetros separan Marcilla de este precioso monasterio. Los sólidos muros de piedra del monasterio de La Oliva atesoran siglos de historia y arte. Allí encontramos un auténtico oasis de paz y tranquilidad. La Oliva, uno de los tres monasterios que se conservan en el sur de Navarra, es la actual morada de 26 monjes cistercienses.


ARTAJONA

A una distancia de 35 kilómetros de Marcilla encontramos la localidad de Artajona, conocida por su imponente “Cerco”, la fortificación popular medieval más importante de la zona media de Navarra. Un paseo por su interior descubrirá un conjunto amurallado del siglo XI que originariamente tuvo catorce torreones almenados, de los que sólo quedan nueve, unidos por el camino de ronda.


UJUÉ

Marcilla y Ujué distan 40 kilómetros. Una vez allí podemos disfrutar de un bello pueblo medieval de estrechas calles que recorren pronunciadas cuestas para concluir, en lo alto, ante el Santuario-Fortaleza de Santa María de Ujué.

Se trata de uno de los principales lugares de culto navarro y espectacular mirador sobre la cordillera pirenaica y la planicie de la ribera. No debe perderse la oportunidad de degustar sus conocidas migas de pastor.


LA LAGUNA DE PITILLAS

A menos de 25 km de Marcilla se encuentra uno de los humedales más importantes de Navarra, la laguna de Pitillas. Debido a su localización estratégica en el paso de aves migratorias, así como a la presencia de especies consideradas de importancia, la laguna de Pitillas está incluida como Reserva Natural (RN 27) en la Red de Espacios Protegidos de Navarra.


ESTELLA

Merece la pena recorrer los 55 kilómetros que separan Marcilla de Estella para disfrutar de esta preciosa localidad. En una zona de transición entre la Montaña y la Ribera, se encuentra Estella-Lizarra, ciudad monumental nacida al calor del Camino de Santiago.  Ciudad Románica, atesora palacios, casas señoriales, iglesias, conventos, puentes y hermosos edificios que le han valido el sobrenombre de “la Toledo del norte”.


PIRINEO

Recorriendo los 100 kilómetros que separan Marcilla del pirineo Navarro uno puede apreciar los sorprendentes contrastes de una tierra tan rica y diversa. Una vez allí, partiendo del oeste nos encontramos los valles de Erro, Arce y Aezkoa que circundan las poblaciones de Auritz-Burguete, Orreaga- Roncesvalles y Luzaide-Valcarlos, siguiendo hacia el este los valles de Salazar y Roncal.  El mosaico de la montaña navarra incluye prados verdes, altas cumbres, ríos, bosques, parques naturales y lo mejor de su arquitectura popular y sus tradiciones. Entre sus rincones naturales destacan la Selva de Irati, la Mesa de los Tres Reyes, el Parque natural del Señorío de Bértiz, los paisajes del macizo de Larra, las foces de Gaztelu, Burgui y Arbaiun, el valle de Belagua y el bosque de Orgi.


RIBERA ALTA DE NAVARRA – RAN

Más que una distinción geográfica (zona más septentrional de la Ribera de Navarra), la Ribera Alta de Navarra es un proyecto de trabajo común por parte de los Ayuntamientos de las localidades de Falces, Funes, Marcilla y Peralta. La cercanía de los cuatro pueblos hace que compartan muchas cosas: clima, orografía, tradiciones, forma de expresarse, etc. lo que hace reconocibles muchas cuestiones relativas a la zona. Pero no es menos cierto que cada una de las localidades tiene sus marcadas peculiaridades, usos y costumbres diferenciales que las hacen destacar en un sustrato común.

Desde esta perspectiva, el objetivo de la Ribera Alta de Navarra es doble. Por un lado, ser una herramienta para las propias gentes de la zona. Se trata de que puedan conocer, de forma concreta, la oferta natural, cultural, de ocio, etc. para que puedan disfrutarla de forma plena.

Por otro lado, se trata de ser una destacada opción turística para todo aquel que decida visitar la zona sur de Navarra. Desde la Ribera Alta, se lleva tiempo trabajando en este sentido, acondicionando enclaves naturales, ofreciendo lugares para el hospedaje, dando diferentes opciones gastronómicas, mostrando las variadas opciones de ocio disponibles, haciendo las celebraciones y fiestas accesibles, etc.

Así pues la Ribera Alta de Navarra representa un entorno único, digno de ser vivido y disfrutado, que abre los brazos a todo aquél que quiera hacerlo.

 

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