EL CONVENTO
Otro de los elementos arquitectónicos importantes de Marcilla es el Monasterio de Santa María, Convento de Agustinos Recoletos. El lugar cuenta con un antiquísimo origen, ya que, en estas llanuras, un primer monasterio fue fundado en el año 610 D.C, por el rey Godo Gundemaro. No será hasta 1864 cuando la orden de los Agustinos Recoletos adquiera la propiedad. Tanto el convento como la propia orden han estado muy involucrados en la vida de la localidad durante décadas.
El monasterio es un conjunto arquitectónico en ladrillo construido en el último cuarto del siglo XVIII, en un estilo barroco-clasicista. La iglesia, sobriamente decorada, se sitúa en el centro del complejo. Dentro de él, destacan de igual manera, el museo de la orden, con objetos de gran singularidad y el claustro, frondoso y apacible.
EL MUSEO
El convento alberga en su interior dos pequeñas joyas de gran valor y dignas de ser visitas. Una es su Archivo Histórico con las crónicas de la zona durante décadas y décadas. Otra es su espléndido museo, con objetos de singular importancia.
Como sede del Archivo Histórico guarda la memoria de la Provincia desde su creación hasta el presente. La biblioteca, especializada en ciencias eclesiásticas, posee más de 50.000 volúmenes. Como museo, guarda objetos de gran valor sentimental para la historia misionera de la Provincia y cuenta con un amplio espacio expositivo. Alberga una colección fija y exposiciones temporales.









